31 de marzo de 2011

De haberlo sabido hace 10 años...

Todos tenemos una lista, con suerte corta, de lo que nos hubiera gustado saber siendo más jóvenes, básicamente para ahorrarnos tristezas, lágrimas, tropezones y hasta tiempo. Pero la idea no es repasar lastimosamente la lista y sufrir o azotarnos por lo que no supimos entonces. Mejor hay que estar contentos por lo que sabemos ahora. ¡Eso quiere decir que aprendimos algo de nuestras experiencias! Así que, con alegría, les comparto 3 de mis "hubiera":

-  A los 20, como tooodos, me sentía la más madura de las adultas; opinaba de todo cual experta y daba consejos sentimentales como si fuera la mejor Doctora Corazón. Aunque es parte del crecimiento, de verdad me hubiera gustado ser menos... sácale-punta (así así). Afortunadamente la edad y las experiencias bajan los humos y hoy entiendo que es mejor tener la cabeza y los ojos bien abiertos, porque cuando crees que dominas todo, la vida te sorprende. Y me parece que es parte del disfrute de vivir, porque esas sorpresas suelen ser más buenas que malas.

-  Lean bien: lo que no te gusta de esa persona, ahí estará para siempre; difícilmente desaparece o cambia. En el mejor de los casos te acostumbras y apechugas. En el peor, se acentúa cada vez más y te saca de tus casillas. Así que si una voz interna les grita que algo no está bien, ¡escuchen! No inviertan energía emocional en el torbellino de los pleitos, del desgaste o de tapar el sol con un dedo. Me hubiera gustado saber que el drama es INNECESARIO, y que pasando la inevitable tristeza, puede venir una vida mejor. (En mi caso, una vida tranquila llena de momentos felices).

-  Escoger profesión es algo serio y requiere de investigación y autoconocimiento. Sé que la edad en la que uno toma esa decisión es muy compleja, porque todavía no se tiene la personalidad bien formada ni se es al 100% el adulto que se llegará a ser. Sin embargo, no se debe ser negligente y optar por lo sencillo ni seguir modas o tradiciones familiares. Yo pasé por una equivocación vocacional que afortunadamente corregí rápido, pero me hubiera gustado investigar mucho mejor desde un principio y ahorrar tiempo y desilusiones (y dinero).

Espero que el análisis de sus "hubiera" sea una experiencia positiva, donde descubran que eso que en su pasado fue un atorón o un paso doloroso, ahora es un aprendizaje. Y como el tiempo no se detiene, con suerte nos veremos dentro de 10 años para descubrir qué cosas nos hubiera gustado saber hoy. Mientras tanto, les dejo la canción del post. ¡Disfruten!



23 de marzo de 2011

Ch-ch-ch-changes.


Nunca he sido buena enfrentando cambios; creo que no me gustan. Aunque seguramente no soy diferente del resto de la humanidad. A todos nos cae bien sentirnos cómodos con lo que hacemos, y así nos vamos acostumbrando a la rutina y entramos en la mentada "zona de confort". 

La cosa es que un día despiertas y dices "aquí está otra vez lo mismo de siempre, que me sé de memoria, que ya me tiene harta y que me mata de flojera". Y hay de 2 sopas, o ignoras la inquietud y te estancas o das el pasito para adelante y te arriesgas. Nada más que cambiar, muchas veces da miedo.

Sin embargo, ya no hay para atrás. Cuando te caen ese tipo de veintes, es como abrir una puerta y asomarte. Ya viste lo que hay del otro lado y no puedes hacerte guaje. Siempre podrás decidir no hacer nada, claro, pero de que sabes que hay algo mal, ya lo sabes.

Cambiar implica muchas cosas, algunas superfluas, como modificar la forma de vestir o la ruta que se sigue para llegar a un lugar, hasta otras más complejas, como dejar un mal hábito o empezar uno bueno, reeducar la mente, recuperar la autoestima. 

No soy experta ni pretendo descubrir el hilo negro, pero aquí les paso unos consejos que me fueron compartidos y que creo que son útiles para el tema de los cambios:

1. Hay que ponerse metas cortas y alcanzables, del tipo "hoy voy a tomar 3 vasos de agua", "hoy me acuesto a las 10:30", "hoy no fumo".

2. No pretendamos cambiar TODO al mismo tiempo. Decir "a partir de hoy voy a tomar agua y comer verduras y hacer ejercicio y dormirme temprano y llamar a mis amigos y dejar de sentir culpa y bla bla bla..." es la manera perfecta de sabotear una genuina intención de cambio.

3. Es mejor buscar aliados. Cuando se tienen cómplices que acompañan el proceso de cambio, es más probable que haya éxito. Hay que acudir a ellos en momentos de debilidad, pero también para compartir éxitos y tips que nos hayan funcionado.

4. Ni modo, hay que aceptar que hay tropiezos. Esto no es magia y nadie es perfecto, todos podemos caer en la tentación y regarla. Lo importante aquí es recuperar el ánimo y retomar donde nos quedamos. Nada de tirar la toalla!

5. Buscar inspiración. Todos conocemos historias de éxito o gente que admiramos y queremos tomar como ejemplo. Incluso pueden ser películas, canciones, libros... Lo que sea que nos inspire y nos marque una meta. Esta inspiración es una especie de ancla que nos afianza en nuestro objetivo.

Y para empezar con la inspirada, les dejo un comercial que me funciona perfecto y que habla del coraje que hay que buscar dentro de uno mismo. Yo voy por un par de kilitos menos y algunos litros de agua de más, así que a picarle play y vamos para adelante! Éxito para todos en sus batallas personales!

15 de marzo de 2011

Ataque de tos




El sábado me acordé de mi Bisabuela Nena. Me vino a la mente y ya me andaba atacando el ojo remi. Pero fue sólo un segundo, porque inmediatamente recordé las cosas importantes que me quedan de ella y que son totalmente opuestas a la tristeza.


Su risa. La bisabuela siempre tuvo una risa profundamente ronca, que acababa en ataque de tos. De verdad, parecía que se iba a ahogar, pero se reía con ganas. ¿Qué mejor prueba del gozo que reír aun cuando la respiración se está cortando, a tal grado que acaba siendo necesario que alguien más te levante el brazo izquierdo y te de golpecitos en la espalda? ¡Así quiero reír siempre! Brincar la sensación de ahogo con más risa.

Siempre estaba arreglada. Juro que, aunque pasaba los 90 años, siempre estaba polveada, con labios pintados y su pelo cortito adornado con una diadema. No hay duda, si te ves bien, te sientes mejor. Invertir tiempo en el arreglo personal es una muestra de autoestima y levanta el ánimo. Y no es tema de enchongarse todos los días, es cuestión de verte en el espejo y decir “este momento del día lo voy a dedicar a verme bonita”.

Tenía fe y fortaleza. Mi bisabuela se casó a los 14 y enviudó a los 20; tenía 4 hijos chiquitos. Sufrió la muerte de un hijo pequeño y la de su primera hija, siendo ya una mujer mayor. Jamás perdió la fortaleza ni la fe. Aceptó y continuó. Y no dejó de reír, trabajar o vivir. Se casó de nuevo cuando sus hijos hicieron sus vidas, estuvo cerca de la enorme familia que encabezó y me atrevería a decir, que vivió una vida larga y plena.

Se daba sus gustos. Si cierro mis ojos, la puedo ver platicando, sonriente, con cigarro y tequila en mano. La bisabuela disfrutaba sus gustitos. Jamás fue borracha ni fumó como chacuaca, pero disfrutaba del cigarrito y su tequila. Si al final del día todos vamos para la tumba, que pesadilla ser un cadáver tan sano. Así como ella, sin abusar, ¡vengan los gustitos! ¡Una chela los domingos, una garnacha de vez en cuando!

Mi bisabuela dejó esta vida a los 99 años y su alma continuó su camino. Es doloroso porque la extrañamos, pero dejó una familia que hasta este momento llega a los tataranietos. Soy parte de ese enorme árbol del que fue raíz, y mi compromiso es tratar de vivir como ella. Porque si heredé sus genes longevos, me esperan muuuchos años por delante… Muchos tequilitas y risas tan fuertes que espero que acaben siempre en ataques de tos.

3 de marzo de 2011

Recuperando la Esperanza


Antes que nada, me quiero dar la auto-bienvenida al mundo de los bloggeros, estoy emocionada. Leo varios desde hace tiempo, y por fin me animé a abrir el propio, con la ilusión de que lo que tenga que decir resulte inspirador.
Hace un poco más de un año estaba metida en lo que se diagnosticó como “síndrome del abatimiento”, que aunque no llegaba a ser depresión, sí me llenaba de sentimientos desesperanzadores con respecto al futuro. El mundo andaba (y anda) mal, nuestro país peor. Aunque suene raro, se me juntaron asuntos como la Guardería ABC, el asesinato de Villas de Salvarcar, la insufrible Guerra contra el narco, después vinieron los sismos de Haiti y Chile, el derrame petrolero… Bueno, todo me pegaba.
Desde niña tengo una voz dentro de mí que me dice que el mundo es muy grande y no se trata nada más de lo que me pasa directamente; tengo una “conciencia” que hace que abra los ojos a lo que pasa en otros lugares. A eso súmenle que sufro de compulsión por la información, de todo me entero y todo me afecta.
Opté por ayudarme de la manera más lógica, dejé de ver noticieros y leer periódicos. Como bien dicen, ojos que no ven, corazón que no siente. Es imposible abstraerse del mundo, me llegaban cosas, pero por varios meses me desconecté del entorno noticioso, hasta mis contactos en Twitter cambiaron, me mudé de “periodistas y analistas” a “creativos y chistines”, como para darme un saborcito más dulce en la vida, y funcionó, neta!
Y estando en esas del ja-ja-ja, me re-encontré con un video, que así de simple como suena, me trajo calma y hasta podría decir que recuperé mi esperanza en la humanidad. Algunos de ustedes lo habrán visto ya, pero lo comparto esperando que los llene del mismo sentimiento que tuve yo, alegría. Al final, la mayoría de la gente quiere ser feliz, busca compañía para amar, trabaja para avanzar en la vida y baila, sin pena, por el puro gusto de divertirse.
Como dice la frase célebre de este blog: “Believe that most people are doing the best they can to be happy”.

Frase Célebre


Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
- Fénelon