23 de marzo de 2011

Ch-ch-ch-changes.


Nunca he sido buena enfrentando cambios; creo que no me gustan. Aunque seguramente no soy diferente del resto de la humanidad. A todos nos cae bien sentirnos cómodos con lo que hacemos, y así nos vamos acostumbrando a la rutina y entramos en la mentada "zona de confort". 

La cosa es que un día despiertas y dices "aquí está otra vez lo mismo de siempre, que me sé de memoria, que ya me tiene harta y que me mata de flojera". Y hay de 2 sopas, o ignoras la inquietud y te estancas o das el pasito para adelante y te arriesgas. Nada más que cambiar, muchas veces da miedo.

Sin embargo, ya no hay para atrás. Cuando te caen ese tipo de veintes, es como abrir una puerta y asomarte. Ya viste lo que hay del otro lado y no puedes hacerte guaje. Siempre podrás decidir no hacer nada, claro, pero de que sabes que hay algo mal, ya lo sabes.

Cambiar implica muchas cosas, algunas superfluas, como modificar la forma de vestir o la ruta que se sigue para llegar a un lugar, hasta otras más complejas, como dejar un mal hábito o empezar uno bueno, reeducar la mente, recuperar la autoestima. 

No soy experta ni pretendo descubrir el hilo negro, pero aquí les paso unos consejos que me fueron compartidos y que creo que son útiles para el tema de los cambios:

1. Hay que ponerse metas cortas y alcanzables, del tipo "hoy voy a tomar 3 vasos de agua", "hoy me acuesto a las 10:30", "hoy no fumo".

2. No pretendamos cambiar TODO al mismo tiempo. Decir "a partir de hoy voy a tomar agua y comer verduras y hacer ejercicio y dormirme temprano y llamar a mis amigos y dejar de sentir culpa y bla bla bla..." es la manera perfecta de sabotear una genuina intención de cambio.

3. Es mejor buscar aliados. Cuando se tienen cómplices que acompañan el proceso de cambio, es más probable que haya éxito. Hay que acudir a ellos en momentos de debilidad, pero también para compartir éxitos y tips que nos hayan funcionado.

4. Ni modo, hay que aceptar que hay tropiezos. Esto no es magia y nadie es perfecto, todos podemos caer en la tentación y regarla. Lo importante aquí es recuperar el ánimo y retomar donde nos quedamos. Nada de tirar la toalla!

5. Buscar inspiración. Todos conocemos historias de éxito o gente que admiramos y queremos tomar como ejemplo. Incluso pueden ser películas, canciones, libros... Lo que sea que nos inspire y nos marque una meta. Esta inspiración es una especie de ancla que nos afianza en nuestro objetivo.

Y para empezar con la inspirada, les dejo un comercial que me funciona perfecto y que habla del coraje que hay que buscar dentro de uno mismo. Yo voy por un par de kilitos menos y algunos litros de agua de más, así que a picarle play y vamos para adelante! Éxito para todos en sus batallas personales!

2 comentarios:

  1. Esa es la actitud amor!!! viene lo mejor, ya verás!! @_@

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  2. Tomé algunos de los puntos que mencionas para aplicarlos desde YA... gracias y como ya está haciéndose costumbre, de nuevo una gran entrada.

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Me encantaría leer sus comentarios.