7 de abril de 2011

Ya no quiero vivir cansada!


No sé ustedes, pero estoy harta de ir corriendo y con prisa a todos lados. Y ni hablar del cansancio, de pesadilla. No voy a profundizar sobre lo obvio (la ciudad es un caos, vivir aquí es imposible, no da tiempo de nada), porque ese rollo está más choteado que las canciones de Luis Miguel. Mejor diré que tengo mucha responsabilidad en esto y debería buscar un remedio.


Según veo, hay dos explicaciones para que su servidora vaya por la vida contra reloj y, la mayor parte del tiempo, totalmente agotada: 1. la falta de energía en mi ser y 2. la sabrosa concha. Y ambas van bien de la manita.


La falta de energía es un círculo vicioso. He argumentado muchas veces los típicos "no tengo tiempo para hacer ejercicio!", "estoy muy cansada para ir al gimnasio", "a duras penas puedo con trabajo y casa" y ese tipo de frases tan hermosas con las que uno justifica la inactividad. Y mientras menos hago, menos quiero hacer.


Respecto a la sabrosa concha, pues es lógico, Si no tengo energía, opto por hacer conchita en mi cama todas las mañanas. Los famosos 5 minutos se convierten en media hora más seguido de lo que quisiera. Resultado: yo corriendo como pollo sin cabeza, arreglándome como loca, sin desayunar, echando rayos y centellas en el tráfico y llegando safe al trabajo. En la noche, regreso a casa en calidad de bulto y caigo en la cama con tanto cansancio, que irónicamente, a veces me cuesta trabajo dormir. Que horror.


La realidad es que mientras más movamos el cuerpito, más energía tendremos. Y es lógico, todo el organismo se activa y funciona; digestión, corazón, respiración, circulación, todo se pone al tiro. El estrés disminuye, se regula el sueño, y bueno, con las pompa parada y la panza plana, la autoestima va pa' arriba!


Sí, el primer día estará muy rudo (bueno, tal vez las primeras semanas), pero después el mismo cuerpo lo va a pedir. Y con la nueva energía que correrá por nuestro ser, ya no sentiremos que levantarnos en la mañana es una mentada de madre, ni que traemos la piedra del Pípila en la espalda al final del día. La concha mañanera será substituida por brincos de la cama y hasta de buenas andaremos. 


Suena bien, no? Bueno, pues aquí no hay receta mágica. Mi plan es de verdad convencer a mi mente de lo que acabo de escribir y que sé perfectamente, pero que, por alguna esotérica razón (sospecho que flojera), no llevo a la acción. Después, planeo repasar y adoptar los 5 puntos de los que les platicaba en el post "Ch-ch-ch-changes" y ponerlos en práctica. Espero estar manos a la obra en un mes, cuando mucho. Ya les iré contando sobre mi progreso.


De nuevo, les deseo constancia y éxito con sus objetivos. Sé perfectamente el trabajo que cuesta decidir entre gimnasio y ensalada o la cama y pizza, pero también he vivido las mieles de ponerte 2 tallas menos y tener ganas de salir a la calle a bailar y cantar. Así que por ese sentimiento glorioso, a energetizar el cuerpo!


Bonita semana para todos!




(PD. Sí, la canción del post es real. Yo también pensaba que era leyenda urbana, pero miren nomás! Apareció en YouTube!).

2 comentarios:

  1. si te sirve de consuelo, no eres la única. creo que todos los habitantes de esta ciudad en cierta parte padecemos lo mismo. con respecto al ejercicio, opino que lo complicado es comenzar. una vez superados los primeros días, lo demás se acomodará sólo. ánimo, puedes con eso y más.

    un saludo!!!

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  2. la onda es ponerle actitud, lo que comentas es muy cierto, pero me eh dado cuenta que 10 minutos hacen la diferencia, insisto la onda es ponerle actitud, lo malo es la concha que si nos gana y esos 5 minutos que en realidad ni disfrutas, lo mejor es hacer hasta lo imposible por empezar y mantenerse, creo que correr 2 o tres dias a la semana no basta hay que dar un plus en todas las actividades de nuestra vida, yo se que aparte el cambio de horario no ayuda pero hay que verle el lado bueno, ¿cual es? no lo se pero estoy tratando de encontrarselo, vamos si podemos... ACTITUD

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