4 de mayo de 2011

Los cuentos de hadas sí existen (Basado en una historia real)

Sucedió hace unos añitos ya. Forzosamente tenía que pasar más de una vez al día por su lugar porque me quedaba de camino a la impresora. La mera verdad, me gustó desde la primera vez que lo vi. Me pareció un muchachito muy serio y muy guapo. Y siempre traía unas camisas muy bonitas.

Con el paso de los días, noté claramente que este hombre se me empezaba a volver una verdadera obsesión. Me desesperaba tenerlo tan cerca y tan lejos, porque a pesar de que lo veía prácticamente todos los días, en realidad no había una razón válida por la cual hablarle. No lo conocía, no trabaja con él, no había tema que nos uniera. Como no sabía su nombre, fue bautizado con un apodo (que no diré porque no le gusta), y así me referí a él por mucho tiempo, pero todo fue mas bonito cuando averigüé cómo se llamaba, y más porque su nombre me gustó.

Ya sé que lo más sencillo hubiera sido detenerme un día y decirle "hola, mucho gusto", pero me era inconcebible. Algo muy extraño, porque siempre he sido una persona abierta, extrovertida y no tengo conflicto alguno para conocer gente nueva. Pero este caso era distinto. Este muchacho era como la criptonita para mi superpoder socializador. Y el caso se iba poniendo grave. Cada ida a la impresora era más compleja: me sudaban las manos, me temblaban las rodillas, y como sentía que se me congelaba la cara, ni sonreír podía. Nada más de pasar por esa esquina donde se sentaba, y que invariablemente olía a su loción, se me salía de ritmo el corazón. Yo era algo así como una quinceañera enamorada. La cosa es que ya me pasaba de esas por unos 12 añitos y a mi edad, esto ya era algo muy ridículo, ¡lo acepto!

Para no hacerles el cuento largo, después de otros bonitos episodios de pena, parálisis y casi hiperventilación, decidí ponerme en el mapa y di un primer paso. Me hubiera gustado darlo con más estilo, porque lo hice mediante un osazo, pero esa es otra historia. El punto es que, después de conocerlo, recobré mi habitual facilidad de palabra y se me bajó el stress. Dejó de ser una obsesión y pasó a ser un compañero de trabajo que me caía muy bien. Y claro, que seguía estando muy guapetón.

Meses después y por coincidencias de esta vida, acordamos salir de pachanga, mas bien en plan de amigos, pero ese fue el principio de una relación que va para 3 años. Sé que ninguno de los dos estábamos buscando esto en el camino, pero hicimos click, nuestras personalidades se ajustaron y creo firmemente que miramos para el mismo lado. Desde ese día y hasta la fecha no nos hemos vuelto a separar. Así pasan las cosas. Se me hizo realidad mi príncipe azul.

Todas las mañanas, desde hace año y medio, despierto junto a él en el hogar que compartimos y en mi corazón agradezco tantas bendiciones. Pienso en todas las cosas que hemos construido juntos y en los planes que nos faltan y me emociono mucho porque sé que trabajamos todos los días por mantenernos felices, estables y juntos. Y los problemas que por ahí andan, los afrontamos como lo que son, ¡tonterías prácticamente todas las veces!

Así que, que no les digan, que no les cuenten... Cuando uno menos se lo espera, te cae un regalo de la vida para demostrarte que soñar y echar suspiritos todavía vale la pena. Se los digo porque, hasta este día, puedo asegurar que mi particular cuanto de hadas sigue prolongando la parte de "y vivieron felices para siempre".

Les deseo una amorosa semana.




3 comentarios:

  1. Clau Osoriomayo 05, 2011

    Y como muchas veces pasa, al terminar de leer el cuento viene un suspiro... y sabes que estaría padrísimo? que él nos contara lo que pensaba cada que te veía pasar, ellos casi no lo expresan... saludos!

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  2. aaaah no ... como que nos dejas para una proxima entrega el osazo de "hola soy Laura!" echele !!

    Buena historia abrazo a ambos

    Jorge H

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  3. qué buena historia, definitivamente cuándo se encuentra a esa persona no hay palabras capaces de describir lo sobrenatural que resulta el amor.

    felicidades por encontrarlo.
    saludos!

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Me encantaría leer sus comentarios.