12 de septiembre de 2012

La pregunta

Recientemente fui enfrentada a la pregunta ¿qué queda de ti sin ti? 

Así, de entrada, pensé "¿qué tipo de pregunta es esa? Obviamente queda nada, ¡pues si ya no estoy!". Pero conociendo al preguntador, supe que había jiribilla detrás.  Entonces, por días (no exagero), me dediqué a pensar en eso. 

OK, punto uno, ¿quién soy? Empecé por las obviedades: soy una mujer, mexicana, de xx años (no especifico porque, bueno, ya habíamos aclarado que soy mujer). Soy la hija de Carmen y Luis, la hermana de Luis Alberto, la nieta de... (ya me entienden).  Soy la compañera de Poncho, la dueña/mamá de Figo y Tartán. Soy comunicóloga y soy empleada de una editorial. Soy mis sentimientos y experiencias. Lo que me gusta hacer, lo que no me gusta. Mis sueños, mis aspiraciones, mis metas... ¿cierto? Pues fíjense que no.

Aunque lo que voy a decir parece una obviedad, no lo es, (y entenderlo y aun mas, vivirlo es todavía más complicado e implica para mí mucho esfuerzo diario): todos en esta vida somos las circunstancias de un momento en especifico, que jamás son las mismas, que jamás se repiten. 

Entonces, ¿quién soy?, ¿qué queda si quito mi pasado, mis experiencias, mi futuro, los planes, la gente que me rodea? Pues queda justo este instante, este momento.

Creo que somos este segundo, ni el pasado que se fue, ni el futuro. Ni los traumas ni los sueños. Ni las experiencias, ni los planes. Porque todo eso no existe, porque no ha pasado o porque ya pasó. Somos ESTE momento, justo ahora. Sin cargas, sin lastres, ligeros como plumas. Es este ahora lo único que tiene certeza para mí.

Y por ahora soy una persona muy feliz, escribiendo de nuevo, porque me encanta, y compartiendo este post con ustedes. 

Como dijo el Buda: "Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora". 

¡Nos leemos pronto!

  
PD. - Pregunta respondida, aunque debo confesar que me soplaron varias pistas.

4 de abril de 2012

Bateando como viene la pitchada

Esa es una expresión muy de mi papá y me gusta: "hay que batear como venga la pitchada". O sea, no hay que anticiparse, no hay que predisponerse, la vida hay que recibirla y maniobrarla así como venga.

Evidentemente tampoco se trata de ser como veletas al viento esperando a ver pa' dónde nos jala el destino, ¿verdad? Pero el punto es que, muchas veces (por no decir siempre), aunque uno haga planes, la vida sorprende. Y en esas sorpresas llevo ya algunos mesesitos.

Si me hubieran preguntado el año pasado cómo pensaba empezar el 2012, mi respuesta hubiera sido tan diferente a lo que pasó en realidad, que jamás me lo hubiera imaginado. Tuve grandes cambios, personales, laborales y hasta de residencia, que no estaban para nada contemplados en los planes. Para mi fortuna, todos han sido beneficiosos para mí. He salido bien parada y mejor colocada que como estaba antes, no sin padecer y tener que trabajarle, ¡pero heme aquí!

¡Tengo un nuevo trabajo! A partir de esta semana presto mis servicios para una casa editorial, así que mi vida estará rodeada de libros, autores, ferias, librerías y demás ¡y me en-can-ta! Para nadie es un secreto el que tengo locas ganas de escribir y publicar un libro, y aunque no es que una cosa se vaya a dar producto de la otra, sí me siento un pasito más cerca del objetivo. Cuando menos ya estoy metida en la industria, ¿no?

Por otro lado, estoy haciendo merca digital, que también me encanta. Así que cumple las expectativas de lo que estaba buscando. Y la cerezota en el pastel, está cerquísima de mi casa. 10 minutos caminando. Algo hice muy bien por mi karma que me ha premiado con esto, y por diosito que no lo digo de broma. Hay que ser agradecidos con las cosas buenas que tenemos y este empleo nuevo tiene tanta gratitud de mi parte, lo recibo con un corazón tan abierto, que aseguro que viene para bien. ¡Esta pitchada la voy a batear de home run!

Así que nunca como hoy, el nombre de mi blog está tan bien elegido: control de cambios. Muchos, muchos cambios. Pero finalmente, nada, nunca jamás, es para siempre. Todo cambia y pues nada, nos tenemos que ajustar. Los saludo desde mi nuevo escritorio, con mi nueva compu, mi nueva ventana, mi nueva extensión y mi nuevo trabajo. Muy muy feliz. Y les deseo, porque como dije, son inevitables, muy felices cambios y puro batazo de hit!

Oigan, no conozco canciones que expresamente hablen de baseball, pero conozco una que se canta en el Fenway Park, estadio en el que juegan los Boston Red Sox que es el equipo basebolero al que, por razones muy poco deportivas, yo apoyo. Así que les dejo la canción del post (es buenisisísima)  y espero que nos leamos pronto. Playbaaaaall!

23 de febrero de 2012

El viaje de una vida

A ver, la historia que me mantuvo alejada de este espacio es larga y muy dolorosa, pero no la voy a contar. Baste con decirles que hoy la situación es diferente y por fortuna, mil veces mejor. Me tocó padecer, (odio decir "sufrir") para hacer cambios positivos, para que cayeran veintes, para crecer. Me encargué de que, cuando menos, fuera útil.

Cuando abrí este blog, decidí que iba a ser espacio de cosas bonitas, positivas. Entonces, si yo no estaba en la capacidad de compartir alegría, tampoco iba a compartir penas. Pero el panorama hoy es distinto y en gran parte esto se debe a un viaje que emprendí y que me dio espacio para mí. Y esto lo digo literal y figurativamente. Me fui a otro país para poner distancia y objetividad, y estando ahí, viajé hacia dentro de mi propia persona.

Y aquí viene lo realmente interesante: en este tiempo para mí, retomé un camino por el que ya había empezado a andar, hace algunos años. El camino increíble del "soy parte de un todo, estoy hecha de lo mismo de lo que está hecho Dios".

No me voy a poner muy espiritual, don't worry. Solamente quiero compartirles mi emoción por este aprendizaje. Es un viaje que empezó motivado por la curiosidad, hace años. Como todo en esta vida es causalidad, por mi camino encontré a quien hoy es uno de mis mejores amigos. No creo mucho en las almas gemelas, pero por ahí anda. Y hablo de las almas que se han encontrado a lo largo de las vidas y que se acompañan. Sólo que sería como un paso más allá, un alma gemela mayor; un maestro. Gracias a él y a muchas pláticas que hemos tenido, abrí una enorme puerta imaginaria, me asomé y vi lo que había del otro lado. Un mundo de conceptos, de conocimientos, de sentimientos, de potenciales aprendizajes. Un mundo donde naturalmente sentí que pertenecía. Ya saben, cuando las cosas te parecen "lógicas". Cuando no te peleas con tradiciones o herencias que van, en gran medida, en contra de todo lo que tu crees de la vida -como el cielo o los pecados o la culpa o las diferencias-. Cuando me asomé del otro lado de la gran puerta imaginaria, supe sin duda, que jamás podría darle la espalda o pretender que no existe eso que había visto.

Aunque sucede que una va por la vida, sujeta a muchos eventos, quita-tiempos y pretextos. Cosas más o menos importantes, que apartaron mi foco de este mundo descubierto. Siento que todo lo que pasó en estos últimos meses me ayudó a darme cuenta de que no quiero que esto vuelva a suceder. Es como si en un momento del camino, hubiera soltado mi propia mano, la misma que me conecta con quien yo soy, con mi alma. Y nadie puede soltarse a si mismo y no perderse en el camino. Llega un día donde te cuestionas qué te hace feliz, si estás haciendo lo que te gusta o te apasiona, si tienes un motor interno que te mueve. Y te frustras. Y le encuentras peros a todo. Y dejas de ser feliz. Pierdes de vista que puedes estar bien en la situación que sea y dejas que esas mismas situaciones rigan la vida.

Pero trás de estar tan abajo, no queda más que subir. Está mal, pero cuando tuve el corazón partido fue cuando volteé hacia mi interior con más seriedad. Primero con desesperación y después, con esperanza. En ese momento de profunda tristeza, volví a tomar la mano de mi alma, porque necesitaba rescatarla urgentemente.

Y afortunadamente, no estuve sola. Ahí estuvo conmigo el mejor amigo y otras muchas personas. Mis padres, mi hermano, mi familia, mis amigos. Fueron y son amorosos y pacientes. Tuvieron la calma y la fuerza que muchas veces yo necesité y no encontraba. Ustedes saben quienes son; decirles "gracias" definitivamente no alcanza. A veces no hay palabras, pero en el corazón sobra el amor.

Creo que puedo combinar vivir en esta vida tan demandante y al mismo tiempo no saltar mi mano interna. Debo poder. Ya había hablado en otro post acerca del tren del "más, más, más", tan dañino para los temas del alma. Me rehúso a subirme en sus vagones. He comenzado acciones que ayudan, pero es un trabajo diario. Es un músculo que ejercitas todos los días. Pero el esfuerzo trae tal vez las mejores recompensas: tranquilidad, plenitud, encontrar la felicidad a través de la felicidad de los otros.

La vida hoy es diferente. Los planes son nuevos, los retos también. Deseo comprender la vida, sus misiones, las cosas como son. Me entusiasma compartir felicidad con la gente que me rodea. Y aunque disto mucho de ser perfecta, procuro llenar mi corazón de esperanza, compasión y alegría.  Así es como quiero abrazar el futuro y así es como quiero vivir, pase lo que pase, toda mi vida.