26 de marzo de 2013

Soy lágrima pronta

Soy MUY lágrima pronta. Lloro de tristeza, claro, pero también de felicidad, ternura, emoción, coraje y de prácticamente cualquier sentimiento en el rango humano.

Y no sólo eso, he llorado en casi cualquier lugar que me digan, público y privado: en la cama, la regadera, el coche, restaurantes, bares, cafés, antros, escuelas, oficinas, gasolineras, la playa y demás localidades.

Llorar para mí suele ser un acto incontrolable, por eso también muchas veces es muy penoso. Porque sinceramente, aunque el video de los perritos sea lo más tierno de la historia, no está bien visto que una acabe con el ojo aguado enfrente de la computadora en la oficina. Y aunque traigas el corazón más roto que la relación entre las Coreas, tampoco está padre llorar a mares en ese barecito de Reforma, con la cuba sudada enfrente (true story).

Aunque, por otro lado, llorar también es un acto catártico super sanador, sobre todo cuando es por tristeza. Empiezo a sentir que las lágrimas vienen del pecho, donde se siente el dolor. De ahí suben a los ojos, como una ola y no hay más que "dejar que fluya". Sacar todo en llanto (y mocos), y después, sentirse inundada por un cansancio reparador hasta quedarse dormida. De verdad, pobres de aquellos que, aún con la tristeza más honda, no pueden llorar. ¿Cómo le hacen? ¿No sienten que les va a explotar la cabeza y se les van a salir los ojos?

Ahora que llorar de felicidad es otro tipo de experiencia. Ahí las lágrimas vienen también del pecho, pero la cosa es positiva. Igual suben a los ojos, pero como una ola de alegría. Igual hay llantos (y mocos), pero esta vez es más bien como si salieran arcoíris -¿arcoirises?- bueno, como si las lágrimas fueran de colores. El llanto de felicidad es HÍPER CURSI, pero hay ocasiones en que no se contiene, chatos. Como cuando te dicen que tu mejor amiga se casa o que vas a tener un sobrino. ¡Es bien padre! (Ya hasta quiero llorar).

El llanto por ternura es muy parecido, pero viene más bien de ese nudo que se hace en la garganta cuando algo te sobrecoge. Tengo muy presente el día que lloré de ternura por ver una ardilla en una glorieta del Periférico, por Perisur. Ahí, parada en una piedra, en un espacio que debería estar lleno de árboles y ser su casa y que ahora es un enredo de calles y coches. Y ahí estaba ella. La miré un buen rato, me imagine cómo llegó hasta ahí y como saldría. La vi solita. Me dio muchísima ternura, se me hizo un nudo en la garganta y lloré. El llanto de ternura es muy raro. Estoy convencida de que es una mezcla de emoción e impotencia. Como cuando nace un bebé y lloras, porque estás lleno de emoción y quisieras ser Superman para asegurarte de que nada le pase nunca, pero no puedes. Y sientes impotencia. Esa es la mezcla que hace el nudo famoso en el pescuezo.

El más feíto, incluso peor que el de tristeza, es el llanto por enojo. Ese nace en el estómago, en las tripas. Es horrible llorar de enojo o coraje. Las lágrimas de rabia son las más amargas, y peor cuando es contigo mismo(a). Yo he llorado de coraje pocas veces. Pocas, pero todas llenas de desesperación. Tanta que dejas de ver tan descabelladas esas escenas de telenovela, cuando a la villana no le sale el plan y avienta todo lo que tiene enfrente. Es un llanto de furia. He pateado el piso llorando de coraje y no es nada bonito, ni constructivo, ni aporta.

El llanto de emoción es mi preferido. Suele ser un llanto super sorpresivo y es el que menos puedo controlar. Puede ser detonado por las cosas más variadas. Llanto de emoción si escucho una canción que me gusta y que hacía mucho no sonaba. Llanto de emoción si el atardecer está bonito y las nubes tienen esos tonos que son entre naranja y violeta. Llanto de emoción siempre que veo el final de 50 first dates, cuando Drew Barrymore conoce a su hija en el barco, rodeados de icebergs… El llanto de emoción es una explosión con chispas. Puede darme pena si es que estoy en público, pero en el fondo también me vale, porque estoy feliz.

Entonces, pues sí. Soy muy lágrima pronta. Aunque tampoco es algo que pretenda cambiar, porque al final de cuentas, es un reflejo de que estoy en contacto bien directo con mis emociones. Y si por 10 llantos de emoción llega uno de tristeza, no es mal negocio. I’ll take it. Y ustedes, ¿por qué lloran?

Los dejo con la canción del post. Hermosa e ideal para la lágrima: Landslide de Fleetwood Mac.