12 de agosto de 2013

Relaciones amor / odio

¡Aaaah, verdad! Seguro juraron que les iba a escribir de amores tormentosos y dramas del corazón, pero no. Aunque las relaciones amor / odio son normalmente calamidades sentimentales, afortunadamente no sufro por estos temas. (O bueno, no más que cualquier otra persona).

La relación amor / odio más cruel, más descarnada, más tormentosa que vivo y afronto día con día es esa que tengo ¡CON LA COMIDA! *suenan gritos de terror*

Estudios muy cañones parecen indicar que eso de subir de peso se debe a una clara razón: me gusta la comida y me gusta comer. Y para mi desgracia, la comida que más me gusta es la que más kilos aporta: lo frito, lo rebozado, lo empanizado, lo gratinado, lo que lleva crema, lo que tiene mermelada, los chocolates variados… ¡No puedo mentir, me gusta la comida que engorda! 

El verdadero problema es que, pues una ya no tiene 20 años, ¿verdad? Y lo que antes se solucionaba con 3 nochecitas sin cenar, ahora cuesta sangre, sudor, sufrimiento y drama. Pero justamente porque ya pasé los veinte, ha llegado la hora de cuidarse, revertir el daño y prevenir. Y ojo, tampoco es que me la haya pasado tragando tortas de tamal y pasteles 3 leches día y noche, pero es un hecho que antes podía comer sin reparo y ahora, pues no tanto.

Mucho también provocado por los problemas de salud que tuve el año pasado, sobre todo una anemia muy fuerte, llevo un año cambiando poco a poco de hábitos alimenticios. Cosas como no comer lácteos y preferir leche de almendras. Bajarle al consumo de carne roja y optar por proteínas vegetales. Comer mucho pescado, verduras verdes, tomar antioxidantes, subirle al agua… ¿Milanesas? ¡De qué me hablas! Aquí nomás se come pescado a la plancha, chato.

Este tipo de cambios pueden ser apabullantes. Echarse un clavado al mundo de la comida sana es enfrentarse a una cantidad de información impresionante. Lo primero que viene es el susto: “¡He comido porquerías todos estos años! ¿Cómo puedo estar viva?”. Lo segundo es el agobio: “Y ahora, ¿por dónde empiezo?”. Lo tercero es la confusión: “¿Quinoa qué? ¿Espirulina dónde? ¿Xoconostle whaaaat?” Y después, finalmente, vino el “manos a la obra”.

Tengo la graaan fortuna de contar con el apoyo de una Health Coach, quien además es una de mis mejores amigas de la vida, (información aquí). Si bien no me puede obligar a comer lo que debo, a hacer ejercicio o a meditar por las noches, sí es una excelente guía y un soporte muy efectivo para recordarme por qué estoy cambiando, a dónde quiero llegar, qué quiero conseguir. Además, me da consejos, orientación y hasta recetas para hacerme la vida más sencilla y no renegar. Porque, seamos sinceros, nadie quiere comer ensalada perpetuamente o jamás volver a comer postre. El cuidarse de manera constante y comiendo rico, da chance de, de vez en cuando, darse un lujo. Y el consejo del jugo verde mañanero ha sido una maravilla en mi vida y en mi panza. ¡Uuuuuffff!

Obviamente estoy empezando, no soy experta. He fallado con las dietas y los regímenes antes, por eso voy con calma. Porque la idea es que esto no es “por un rato”, es un cambio de vida permanente. Y no está siendo un cambio sencillo; ha habido más de una pizza y un café con crema y chispitas de chocolate por ahí. Pero bueno, sería peor no haber empezado nunca. Además, viene el bodorrio, ¡que mejor aliciente!

Entonces, el amor / odio con la comida tal vez sea perpetuo. Será una relación con la que tendré que aprender a vivir, pero espero que sin rencores. La comida me ama y yo la amo, así que ni modo de irnos a pelear a estas alturas. 

¿Y ustedes, cómo se llevan con la comida?

Sin más ni más, les dejo la canción del blog. Tal vez sea obvia, pero no lo pude resistir.

¡Nos leemos pronto!



3 comentarios:

  1. Excelente reseña amiga!, nada mas saludable que comer de forma balanceada.... ely. (Ula)

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  2. Cada que te leo me asombras mas, la manera de hacer ver las cosas desde otro punto de vista nos ayuda a comprender cosas que aveces ni pensamos en asimilar o entender... gracias por compartir..!! Y se que lograras el mantenerte bien, y lucir de maravilla para el bodorrio conozco tu fuerza de voluntad y lo apegada que eres a lo q te propones!! Saludos!

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  3. Hola Lau, te entiendo, yo dejé de comer "de todo" hace año y medio por unas úlceras gástricas. Tras una dieta en la que prácticamente comía sólo pescado y pechuga a la plancha bajé casi 20 kilos. Ya estoy bien del estómago pero me quedé con la costumbre de comer sano aunque en teoría ya puedo consumir de todo.

    Sólo tomo refresco muy de ves en cuando (cuando antes me tomaba por lo menos 1 litro diario) y las carnitas o cosas muy grasosas de plano las evito. Lácteos? Pues queso sólo panela y leche deslactosada. También me como tres frutas al día. Lo mejor es descubrir que el cambio no es tan malo.

    En fin, te mando un saludo y mis mejores deseos para el bodorrio.

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Me encantaría leer sus comentarios.