7 de mayo de 2015

10 de mayo

Ya viene el Día de las Madres y estoy emocionadísima. Es mi primero, porque en el del año pasado no estaba ni siquiera embarazada. Había celebrado antes, como mami de perrhijos, pero honestamente, esta vez sí lo siento diferente. 

Como todos los padres, tengo en mis manos una ENORME responsabilidad. La más importante de mi vida. Estoy criando un ser humano. Ahorita parece no ser tan complejo, porque básicamente cambio pañales, soy mamila humana y arrullo a la bebé, pero desde ya, estoy dando ejemplos, creando rutinas, transmitiendo seguridad y amor.

Aquí a mi lado, durmiendo su siesta, está una niñita que ha transformado mi vida y que depende de mí (y de mi esposo, claro) totalmente. Junto a mí duerme una bebé que necesita de nosotros para sentirse segura, protegida y sobre todo, amada. En estos momentos, todo eso se lo demostramos con pequeñas acciones que parecen triviales, pero que para ella son el mundo entero: la mantenemos limpia y calientita, la alimentamos con amor. La consolamos cuando llora; la abrazamos, estamos siempre al pendiente de ella. Somos pacientes cuando está molesta y no entendemos qué tiene... Porque cada cambio de pañal le dice que la amo y  quiero que esté cómoda. Cada levantada en la madrugada le dice que mi sueño puede esperar porque ella me necesita. Cada “platicada” que nos echamos le dice que me interesa lo que tiene que decirme, que quiero escucharla, acompañarla, aconsejarla y que así será siempre.

El título de mamá viene normalmente en automático cuando tienes un hijo, pero yo creo que debes hacerte merecedora. Y yo, novateando, con mis dudas, con las grandes sorpresas, con el cansancio, con las recompensas que dan sus sonrisas, con el inmenso amor que siento por ella y usando mi instinto, prometo chambear duro para ganármelo todos los días de mi vida.

No quiero cerrar este post sin darle gracias a la mamá de mi esposo, a la señora Rosy, por ser una amiga, un apoyo y una maravillosa abuela. Y hoy más que nunca, gracias a mi mamá. Tener un hijo te conecta a tu madre de forma impresionante y quiero decirte, mami, que te admiro y te agradezco todo. Eres el faro que me va guiando en esta nueva aventura maravillosa de tener una hija. ¡Te amo!


Es muy obvia la canción del post, pero ¿saben qué? Azotadona y medio dramas, no existe otra en la vida que quede mejor.