24 de octubre de 2016

La buena educación



De los temas sobre la crianza de Julia, últimamente he pensado mucho en la “buena educación” y los modales y en qué lugar de mi lista están.

Me explico.

El mundo es un lugar muy demandante, especialmente para las mujeres. No me voy a poner feminazi (que horror), pero es un hecho indiscutible que, desde muy jóvenes, las mujeres enfrentan retos extra en nuestra sociedad –no se diga en otras más radicales-. Y pues, estando como están las cosas, creo que me preocupan mucho más otros aspectos de la crianza de mi hija: su autoestima, su resiliencia, su asertividad, que cultive su espíritu, que sepa que forma parte del mundo y que, aunque ella es el centro de mi vida, no será (ni debe ser) el centro de la vida de otros.

Julia no se ha ganado el apodo de Huracán Vargas de a gratis. Dice mi amiga Liz que es una bebé Border Collie, y pues sí, es cierto. Es una bebé muy sociable, cariñosa y activa, y ha demostrado tener también un carácter jijo. Sé que es chiquita, pero se está acercando a los famosos terribles dos y es inevitable comenzar a cuestionarte más sobre qué tipo de disciplina quieres manejar.

Mi idea, y la de su papá, no es domar el carácter de Julia. No queremos, por sobre otras cosas, que sea modosita o bien portada. Nuestra idea es entenderla y encaminarla. Es difícil, porque tampoco quiero que crezca como una plantita salvaje, pero quiero que tenga claro desde ya que así como es, es perfecta y la amamos. Tendremos que encontrar la forma de respetar su personalidad y hacerla un ser sociable y no una pelangocha en potencia: #LadyHuracánVargas.

Entonces, me interesan más otros temas. Quiero que crezca teniendo claro que es importante decir NO claramente cuando no esté de acuerdo con algo, cuando no quiera ir a algún lado, cuando le ofrezca cosas que puedan hacerle daño... Que no le importe que la vean mal o que piensen que es grosera. Quiero que sea asertiva. Prefiero mil veces que pase por una chica ruda a que acepte lo que sea por quedar bien.

Espero inculcarle la seguridad de que cualquiera podrá fijarse en ella, pero lo importante es lo que ella elija; que sus estándares sean altos, que no se conforme. Que se evite las penas del corazón innecesarias. Es muy probable que le tocarán decepciones (como a todos), pero es mejor sufrir de amores por alguien que valga la pena que por cualquier equis genérico, la verdad.

Y hablando de decepciones, quiero que sepa resistir, aprender y levantarse. Que entienda que de todo lo que le suceda, puede quedarle un aprendizaje. Que sepa pedir ayuda si la necesita. Que tenga herramientas para  no sentirse sola o sin esperanza. Y que yo le voy a creer, la voy a apoyar y la voy a acompañar siempre.

Que gran responsabilidad es criar un ser humano. Más cuando, como otro ser humano, tienes errores, dudas y arrastras tus propios temas. Pero es necesario tener claro, lo antes posible, qué es prioritario para ti en tus hijos y trabajar sobre eso. Como siempre, intento guiar a mi hija con la mejor de las intenciones y esperando estar haciendo lo correcto. E iluminando este largo camino siempre con amor. 

Los dejo con "What I Am", la canción del post (la amo, escúchenla bien) ¡y nos leemos pronto!







4 comentarios:

  1. Preparate porq ese no es el común denominador de este país, y bajo ese principio de respetarla terminaras siendo llamada de las escuelas porq tu hija "no tiene limites" =} esta sociedad confunde obediencia y "educación". Enseñala a respetar y "dar el avion" sin dejar de escuchar ... pero sobre todo desde ya enseñale que lo que siente y que hace con eso es su decision y puede decidir llorar, tirarse a hacer berrinche o buscar opciones...

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    1. Y tu tmb aprende a dar el avion, porq te va hacer falta!! =}

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    2. Jajaja, paciencia comadre! Gracias por los consejos! Tú eres un gran ejemplo para mí. :)

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  2. Comparto tu preocupación, pero creo que el género es sólo uno de muchos elementos, los varones también tenemos nuestros retos específicos y nuestras propias luchas socioculturales.
    Igual que tú y que muchos padres, aspiro a que mis hijas sean felices e independientes, que tengan pensamiento crítico, que defiendan "sus" ideales sin miedo, que sepan que pueden equivocarse y que ningún baboso les rompa el corazón, entre otras muchas cosas.
    El privilegio y la responsabilidad de ser padre va acompañado inevitablemente de una introspección permanente que te ayuda a crecer como persona. De pronto vences miedos, amplías tu visión sobre el universo y descubres muchos paradigmas que estorban, y te reencuentras con otros que a fin de cuentas no estorbaban tanto como creías.
    Es un tema digno de una tarde de copas.
    Saludos

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Me encantaría leer sus comentarios.